El fin del 13

El 13 es tradicionalmente considerado el número de la mala suerte, y el año que lo ha llevado la ha traído, sin cebarse, pero ahí han estado las oportunidades laborales que se han ido a la mierda, por ejemplo, y por otro lado las oportunidades personales en las que he tenido que lidiar con un encefalograma emocional plano.

No creo que hoy sea un día especial, es sólo un fin porque se decidió empezar a contar desde aquí, todos seríamos mucho más felices si este día cayera en agosto, no es lo mismo plantearse una buena noche tras días fríos y grises que tras cocerse al sol en una piscina, por ejemplo, pero hoy es sólo un día mas, una noche más, nadie va a cambiar de un día para otro sólo porque se lo proponga esta noche, hay 365 días para hacerlo y, siguiendo esa lógica, en un punto de este año decidí empezar a hacer pequeños actos de amabilidad, tanto a personas conocidas como desconocidas y, aunque muchas veces pase desapercibido, creo que merece la pena intentar que este pozo de mierda que es el mundo sea una pizca mejor.

Este año que termina he intentado hacer cosas que no había hecho antes, que me daban miedo o vergüenza y aprovechar el tiempo para estar con la gente que me importa, da lo mismo que el tiempo de llegar y volver sea más largo que el que pase allí donde vaya, merece la pena, encerrarme me apetece, pero nunca me ha traído nada bueno, y estas son cosas que pretendo perpetuar en el tiempo al menos un año más.

Y sin mas, siento el tocho, no voy a hacer propósitos de año nuevo, ya irán viniendo poco a poco, pero eso si, desearos feliz navidad, y que tengáis un buen año.

Saludos

Víctor

ninfulamortifera:

Me pintaré los labios del color que más te guste, porque voy a colorearte de ese mismo carmín. 
Me pondré bastante rimmel, porque sé que quieres verlo corrido sobre mis mejillas. 
Me haré un bonito recogido, porque quiero soltarme el pelo mientras te cabalgo.

ninfulamortifera:

Me pintaré los labios del color que más te guste, porque voy a colorearte de ese mismo carmín.

Me pondré bastante rimmel, porque sé que quieres verlo corrido sobre mis mejillas.

Me haré un bonito recogido, porque quiero soltarme el pelo mientras te cabalgo.

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “el tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.”

El nombre del viento. Patrick Rothfuss. (via cacarosa)

parafraseandomentiras:

INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR EL MUNDO
I. Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos.Salpíquese de nubes a discreción.
Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso. Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día.
II. Reúna los silencios necesarios.
Fórjelos con sol y mar y lluvia y polvo y noche. Con paciencia vaya afilando uno de sus extremos. Elija un traje marrón y un pañuelo rojo. Espere el amanecer y, con la lluvia por irse, marche a la gran ciudad.Al verlo, los tiranos huirán aterrorizados, atropellándose unos a otros. Pero… ¡no se detenga!… la lucha apenas se inicia.
LAS DEFINICIONES
El Mar: Es ancho y húmedo, salado. Se mira siempre de frente y con entereza. Al final uno sale limpio e invencible.
Amar sigue siendo difícil… andar también. En el mar hay muchas cosas, pero sobre todo hay agua, agua, siempre agua. Recuerde: no hay sed que se la beba…
El poeta: Sus primeros poemas son siempre maldiciones (los que siguen también). Se enamora seguido y cae con la misma frecuencia. Se levanta despacio sobre papel y tinta. Por reír mejor llora.Está en peligro de extinción.
El viento: El verdadero capitán del mundo. Dirigiendo polvo y caminos se divierte con nosotros y, dicen, no lo pasa tan mal.
INSTRUCCIONES PARA OLVIDAR Y RECORDAR
Sáquese despacio ese amor que le duele al respirar.
Sacúdalo un poco para que despierte. Lávelo con cuidado, que no quede ni una sola impureza.
Limpio y oloroso proceda a doblarlo tantas veces como sea necesario para tener el tamaño de la uña del dedo gordo del pie derecho. Espere el paso de una hormiga, ser noble y generoso, y pásele la pesada carga. Ella lo llevará a guardar en alguna profunda caverna. Hecho esto, vaya y rellene, por enésima vez, la pipa de tabaco frente al mar de oriente. El olvido llegará conforme se termine el tabaco y el mar se acerque a usted.
Si quiere recuperar ese amor que ahora olvida, basta escribir una larga carta hablando de viajes desconocidos, hidras, molinos de viento, oficinas y otros monstruos igualmente terribles. A vuelta de correo tendrá su amor tal y como lo envió, acaso con un poco de polvo y sueño en la cubierta…
INSTRUCCIONES PARA SEGUIR ADELANTE
Frente a un espejo cualquiera, dése cuenta de que uno no es lo mejor de sí mismo. Pero siempre se puede salvar algo: una uña por ejemplo…
INSTRUCCIONES PARA MI MUERTE
Los que ahora dicen -¡Qué malo es!-, dirán entonces -¡Qué bueno era!-. Y yo me iré sonriendo, burlándome siempre de ellos, es decir, de mí.
INSTRUCCIONES PARA ENAMORARSE
Elija una mujer cualquiera.Ponga cuidado en alguna parte de su cuerpo (de ella) y empiece a amarla. Aumente poco a poco su amor hasta completarla.Hecho esto, desenamórese rápidamente, ya que el amor provoca adicción.
INSTRUCCIONES PARA NO LLORAR
“Que mientras quede un hombre muerto, nadie se quede vivo.Pongámonos todos a morir, aunque sea despacito, hasta que se repare esa injusticia.” (Roberto Fernández Retamar).
Sobre su muerte nos fuimos levantando.
Fueron primero cinco nombres cayendo uno a uno, y juntos, en nuestra memoria. Luego vinieron a sumar su sangre otros nombres. Ya nos desgajábamos cerro abajo y la sangre juntajusta de otros más, nos devolvieron arriba. Más, en tiempos distintos, con celo juntaron toda esa sangre en la suya propia para que no se perdiera río abajo. Seguimos caminando sin mirar muy lejos y algunos más destaparon el cofre de laca para reabrir nuestra memoria, y nos obligaron a levantar la vista con su sangre. Siempre sobre su muerte nos fuimos levantando. Y así cada uno va poniendo su cuota de sangre para que otros se vayan levantando, hasta que todos de pie pongamos un nuevo sol sobre una tierra nueva.
INSTRUCCIONES PARA HACER UNA CANCIÓN
Inicialmente no es forzoso saber las notas, las rimas y ritmos. Basta con empezar a tararear alguna vieja tonada que recuerde. Repítala hasta que nada tenga que ver con la original. La letra es lo de menos, porque poemas sobran. Pero, por las dudas, cuide que nadie lo escuche… críticos también sobran…
INSTRUCCIONES PARA TENERSE LASTIMA
Pobrecitos de nosotros, tan pequeños y con toda la revolución por hacer.
INSTRUCCIONES PARA TENER ÉXITO
Decida escribir un libro.Junte varios recuerdos (mínimo 16). Escriba un largo prólogo y, en las pocas páginas que queden, amontone los recuerdos. El índice no es necesario. Después cruce a nado el Atlántico y conquiste Europa. El libro se venderá como pan caliente.
INSTRUCCIONES PARA DESPEDIRSE
No mire hacia atrás.Suele bastar con eso…
INSTRUCCIONES PARA MEDIR EL SILENCIO
Basta con los suspiros.Pero no los cuente, el resultado suele ser desalentador.
INSTRUCCIONES PARA LAS LÁGRIMAS
Forme un cuenco con las manos, deposite las lágrimas una a una. Lleno el cuenco, vacíelo en un paraje extraño y forme tantos mares como sea necesario. Bautice los mares con nombres apocalípticos y hermosos. Evite las obviedades como “Mar Amargo” y “Mar de las Penas y los Gozos”. “Mar Árbol”, “Mar Sol”, “Mar Sombrero” y nombres parecidos son los más indicados.
INSTRUCCIONES PARA MEDIR LOS AMORES
Encienda la pipa y siga caminando. Recoja, con cuidado, algunos de los besos más olvidados, algunos mechones de cabello, 2 ó 3 miradas, uno que otro recuerdo de pieles blancas y morenas, un poema roto y una suela de zapato (ésta última para darle consistencia al brebaje). Revuelva todo y sazone a discreción.
Divida el resultado entre 2 tantas veces como sea necesario, hasta que no quede nada.cómodo que se puede estar sentado en el lodo, no obstante mosquitos, moscos y moscardones.
Decidido ya a levantarse, que siempre es lo más difícil, procede esa complicada operación que consiste en apoyarse en manos y rodillas de donde fuere y tratar de poner el pesado caparazón sobre la espalda (tan sencillo, y pesado, que es llevar la casa a cuestas: apenas un plástico y una hamaca. Pero la mochila se obstina en llevar otras cosas absurdas: algunos libros de poemas, un poco de ropa, un calcetín sin su par, la medicina para el mundo, comida, una húmeda cobija…
INSTRUCCIONES PARA CAER Y LEVANTARSE
Siga caminando, cuando se dé cuenta ya estará de nalgas en el suelo, en esa posición incómoda que tienen los muñecos para estar nomás. Acto seguido procede una larga y obstinada reflexión sobre la conveniencia de quedarse ahí en el suelo. Pero ya se alejan los compañeros y la picada está lejos de parecer un claro camino, claro. Tampoco es cuestión de quedarse ahí toda la vida, con el lodo llenándome el alma y la mochila, así que llega el momento de levantarse, situación difícil e impredecible en sus resultados. Tal vez es mejor seguir en el suelo y arrastrarse poco a poco, pero, además de ser poco estético, es impracticable (creánme, lo he probado), siempre habrá alguna raíz oculta o una espina que nos retenga, y entonces nueva reflexión sobre lo conjunto de la carga pesa toneladas (sobre todo después de las primeras horas de caminata) y tiende a atorarse cada que le viene en gana, es decir, casi siempre). Ya tortuga boca abajo sigue poner un pie y alzarse sobre el otro, con la consiguiente protesta de las rodillas, el horizonte entonces se ensancha y siempre será ajeno. Con la mirada en el suelo se reemprende la marcha hasta la nueva caída, que será apenas unos pasos adelante. Y la historia se repite…”
INSTRUCCIONES PARA MEDIR DESAMORES
Basta el rencor y, finalmente, no vale la pena.
INSTRUCCIONES PARA MEDIR LA VIDA
Se toma cordel a discreción y se empieza a meter en el bolsillo derecho del pantalón hasta que ocurra una de dos cosas:
A) Que el bolsillo se llene de cordel.
B) Que se canse uno de estar metiendo el cordel en el bolsillo.
Cuando ha ocurrido una de las dos cosas arriba señaladas, o las dos, espere una tarde lluviosa.Justo cuando la lluvia empiece a titubear en caer o no sobre la tierra, saque el cordel y arrójelo hacia arriba, lo más alto posible, con un elegante ademán de mago y, simultáneamente, murmure las siguientes palabras: “Veo, mido, existo, la vida”. Si se han seguido las instrucciones al pie de la letra, el cordel permanecerá en el aire, suspendido por unos instantes, antes de volver a tierra en un manojo de hilos. Ahí tiene usted la medida de un pedazo de vida. Si no obstante haber seguido las instrucciones, el cordel no responde como arriba indicamos, no se preocupe y pruebe con otro cordel. Sucede que hay cordeles que se niegan, con desconcertante obstinación, a medir la vida de nadie (bastantes problemas tienen con amarrar botas, zapatos y otras cosas absurdas, dicen).
Selva Lacandona, Chiapas, México. 1984-1989.
Desde las montañas del Sureste MexicanoSubcomandante Insurgente MarcosEjército Zapatista de Liberación NacionalMéxico

parafraseandomentiras:

INSTRUCCIONES PARA CAMBIAR EL MUNDO

I. Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos.
Salpíquese de nubes a discreción.

Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso. Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día.

II. Reúna los silencios necesarios.

Fórjelos con sol y mar y lluvia y polvo y noche. Con paciencia vaya afilando uno de sus extremos. Elija un traje marrón y un pañuelo rojo. Espere el amanecer y, con la lluvia por irse, marche a la gran ciudad.
Al verlo, los tiranos huirán aterrorizados, atropellándose unos a otros. Pero… ¡no se detenga!… la lucha apenas se inicia.

LAS DEFINICIONES

El Mar: Es ancho y húmedo, salado. Se mira siempre de frente y con entereza. Al final uno sale limpio e invencible.

Amar sigue siendo difícil… andar también. En el mar hay muchas cosas, pero sobre todo hay agua, agua, siempre agua. Recuerde: no hay sed que se la beba…

El poeta: Sus primeros poemas son siempre maldiciones (los que siguen también). Se enamora seguido y cae con la misma frecuencia. Se levanta despacio sobre papel y tinta. Por reír mejor llora.
Está en peligro de extinción.

El viento: El verdadero capitán del mundo. Dirigiendo polvo y caminos se divierte con nosotros y, dicen, no lo pasa tan mal.

INSTRUCCIONES PARA OLVIDAR Y RECORDAR

Sáquese despacio ese amor que le duele al respirar.

Sacúdalo un poco para que despierte. Lávelo con cuidado, que no quede ni una sola impureza.

Limpio y oloroso proceda a doblarlo tantas veces como sea necesario para tener el tamaño de la uña del dedo gordo del pie derecho. Espere el paso de una hormiga, ser noble y generoso, y pásele la pesada carga. Ella lo llevará a guardar en alguna profunda caverna. Hecho esto, vaya y rellene, por enésima vez, la pipa de tabaco frente al mar de oriente. El olvido llegará conforme se termine el tabaco y el mar se acerque a usted.

Si quiere recuperar ese amor que ahora olvida, basta escribir una larga carta hablando de viajes desconocidos, hidras, molinos de viento, oficinas y otros monstruos igualmente terribles. A vuelta de correo tendrá su amor tal y como lo envió, acaso con un poco de polvo y sueño en la cubierta…

INSTRUCCIONES PARA SEGUIR ADELANTE

Frente a un espejo cualquiera, dése cuenta de que uno no es lo mejor de sí mismo. Pero siempre se puede salvar algo: una uña por ejemplo…

INSTRUCCIONES PARA MI MUERTE

Los que ahora dicen -¡Qué malo es!-, dirán entonces -¡Qué bueno era!-. Y yo me iré sonriendo, burlándome siempre de ellos, es decir, de mí.

INSTRUCCIONES PARA ENAMORARSE

Elija una mujer cualquiera.
Ponga cuidado en alguna parte de su cuerpo (de ella) y empiece a amarla. Aumente poco a poco su amor hasta completarla.
Hecho esto, desenamórese rápidamente, ya que el amor provoca adicción.

INSTRUCCIONES PARA NO LLORAR

“Que mientras quede un hombre muerto, nadie se quede vivo.
Pongámonos todos a morir, aunque sea despacito, hasta que se repare esa injusticia.” (Roberto Fernández Retamar).

Sobre su muerte nos fuimos levantando.

Fueron primero cinco nombres cayendo uno a uno, y juntos, en nuestra memoria. Luego vinieron a sumar su sangre otros nombres. Ya nos desgajábamos cerro abajo y la sangre juntajusta de otros más, nos devolvieron arriba. Más, en tiempos distintos, con celo juntaron toda esa sangre en la suya propia para que no se perdiera río abajo. Seguimos caminando sin mirar muy lejos y algunos más destaparon el cofre de laca para reabrir nuestra memoria, y nos obligaron a levantar la vista con su sangre. Siempre sobre su muerte nos fuimos levantando. Y así cada uno va poniendo su cuota de sangre para que otros se vayan levantando, hasta que todos de pie pongamos un nuevo sol sobre una tierra nueva.

INSTRUCCIONES PARA HACER UNA CANCIÓN

Inicialmente no es forzoso saber las notas, las rimas y ritmos. Basta con empezar a tararear alguna vieja tonada que recuerde. Repítala hasta que nada tenga que ver con la original. La letra es lo de menos, porque poemas sobran. Pero, por las dudas, cuide que nadie lo escuche… críticos también sobran…

INSTRUCCIONES PARA TENERSE LASTIMA

Pobrecitos de nosotros, tan pequeños y con toda la revolución por hacer.

INSTRUCCIONES PARA TENER ÉXITO

Decida escribir un libro.
Junte varios recuerdos (mínimo 16). Escriba un largo prólogo y, en las pocas páginas que queden, amontone los recuerdos. El índice no es necesario. Después cruce a nado el Atlántico y conquiste Europa. El libro se venderá como pan caliente.

INSTRUCCIONES PARA DESPEDIRSE

No mire hacia atrás.
Suele bastar con eso…

INSTRUCCIONES PARA MEDIR EL SILENCIO

Basta con los suspiros.
Pero no los cuente, el resultado suele ser desalentador.

INSTRUCCIONES PARA LAS LÁGRIMAS

Forme un cuenco con las manos, deposite las lágrimas una a una. Lleno el cuenco, vacíelo en un paraje extraño y forme tantos mares como sea necesario. Bautice los mares con nombres apocalípticos y hermosos. Evite las obviedades como “Mar Amargo” y “Mar de las Penas y los Gozos”. “Mar Árbol”, “Mar Sol”, “Mar Sombrero” y nombres parecidos son los más indicados.

INSTRUCCIONES PARA MEDIR LOS AMORES

Encienda la pipa y siga caminando. Recoja, con cuidado, algunos de los besos más olvidados, algunos mechones de cabello, 2 ó 3 miradas, uno que otro recuerdo de pieles blancas y morenas, un poema roto y una suela de zapato (ésta última para darle consistencia al brebaje). Revuelva todo y sazone a discreción.

Divida el resultado entre 2 tantas veces como sea necesario, hasta que no quede nada.
cómodo que se puede estar sentado en el lodo, no obstante mosquitos, moscos y moscardones.

Decidido ya a levantarse, que siempre es lo más difícil, procede esa complicada operación que consiste en apoyarse en manos y rodillas de donde fuere y tratar de poner el pesado caparazón sobre la espalda (tan sencillo, y pesado, que es llevar la casa a cuestas: apenas un plástico y una hamaca. Pero la mochila se obstina en llevar otras cosas absurdas: algunos libros de poemas, un poco de ropa, un calcetín sin su par, la medicina para el mundo, comida, una húmeda cobija…

INSTRUCCIONES PARA CAER Y LEVANTARSE

Siga caminando, cuando se dé cuenta ya estará de nalgas en el suelo, en esa posición incómoda que tienen los muñecos para estar nomás. Acto seguido procede una larga y obstinada reflexión sobre la conveniencia de quedarse ahí en el suelo. Pero ya se alejan los compañeros y la picada está lejos de parecer un claro camino, claro. Tampoco es cuestión de quedarse ahí toda la vida, con el lodo llenándome el alma y la mochila, así que llega el momento de levantarse, situación difícil e impredecible en sus resultados. Tal vez es mejor seguir en el suelo y arrastrarse poco a poco, pero, además de ser poco estético, es impracticable (creánme, lo he probado), siempre habrá alguna raíz oculta o una espina que nos retenga, y entonces nueva reflexión sobre lo conjunto de la carga pesa toneladas (sobre todo después de las primeras horas de caminata) y tiende a atorarse cada que le viene en gana, es decir, casi siempre). Ya tortuga boca abajo sigue poner un pie y alzarse sobre el otro, con la consiguiente protesta de las rodillas, el horizonte entonces se ensancha y siempre será ajeno. Con la mirada en el suelo se reemprende la marcha hasta la nueva caída, que será apenas unos pasos adelante. Y la historia se repite…”

INSTRUCCIONES PARA MEDIR DESAMORES

Basta el rencor y, finalmente, no vale la pena.

INSTRUCCIONES PARA MEDIR LA VIDA

Se toma cordel a discreción y se empieza a meter en el bolsillo derecho del pantalón hasta que ocurra una de dos cosas:

A) Que el bolsillo se llene de cordel.

B) Que se canse uno de estar metiendo el cordel en el bolsillo.

Cuando ha ocurrido una de las dos cosas arriba señaladas, o las dos, espere una tarde lluviosa.
Justo cuando la lluvia empiece a titubear en caer o no sobre la tierra, saque el cordel y arrójelo hacia arriba, lo más alto posible, con un elegante ademán de mago y, simultáneamente, murmure las siguientes palabras: “Veo, mido, existo, la vida”. Si se han seguido las instrucciones al pie de la letra, el cordel permanecerá en el aire, suspendido por unos instantes, antes de volver a tierra en un manojo de hilos. Ahí tiene usted la medida de un pedazo de vida. Si no obstante haber seguido las instrucciones, el cordel no responde como arriba indicamos, no se preocupe y pruebe con otro cordel. Sucede que hay cordeles que se niegan, con desconcertante obstinación, a medir la vida de nadie (bastantes problemas tienen con amarrar botas, zapatos y otras cosas absurdas, dicen).

Selva Lacandona, Chiapas, México. 1984-1989.

Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
México

sabeamixta:

My hope is that the eight-year-olds who watch it, I’ll be their first Doctor. I hope they haven’t seen any DVD’s of anybody else. I loved playing him, and I loved taking part in the basic essence and message of the series, which is “It’s a short life, seize it and live it as fully as you can. Care for others, and be respectful of all other lifeforms, regardless of color and creed”, and to be part of that is fantastic.

I MISS YOU D’:

Mejor que Matt Smith, pero peor que David Tennant

Lectio magistralis.

El profesor de derecho entró en la clase con gesto mas bien antipático. Era el primer día del primer curso. Se sentó. Miró hacia las mesas. Escudriñó a los estudiantes.

Al cabo de unos largos minutos de silencio, sin haber dicho siquiera buenos días, el profesor preguntó el nombre a uno de los alumnos sentados en primera fila.

-Pablo, me llamo Pablo. 

-¿Pablo? ¿Usted se llama Pablo? Eso es infame. Váyase ahora mismo de esta clase y no vuelva más.

Todos se quedaron sorprendidos, sin saber cómo interpretar tan inaudita reacción. 

Un tenso silencio se extendió sobre todo el aula.

El alumno expulsado, con infinita perplejidad, cogió sus libros, se levantó y salió por la puerta.

Seguidamente el profesor se incorporó y comenzó a caminar delante de la pizarra.

-Bien. Quiero empezar el curso con una pregunta. Necesito que me digan qué cosa es la Justicia. Simplemente eso…

El profesor se cruzó de brazos y miró inquisitorialmente a otro alumno de la primera fila.

-A ver, usted, dígame qué es exactamente la justicia para usted.

-¿Justicia?-Balbuceó el estudiante- pues justicia vendría a ser, no se, supongo que el orden, las cosas públicas en orden, la sociedad ordenada-exclamó el alumno.

-No. No es eso-respondió el profesor con su ya habitual tono desabrido-A ver, quiero otra respuesta.

-Justicia es…hacer las cosas que hay que hacer, sin dañar a los demás-respondió otro alumno.

-Tampoco. No es eso-indicó el profesor-No me puedo creer que ustedes, que han decidido estudiar Derecho, no tengan la más ligera noción de lo que es la justicia.

-Justicia es hacer valer la dignidad de las personas y sus derechos como seres humanos-respondió alguien desde el fondo.

-Bien. Eso está mejor. Usted habla de dignidad y derechos. Por ahí vamos en la buena dirección-aclaró el profesor, moderando con ello el creciente desasosiego del aula.

-Y ahora, les haré una petición más. Quiero que levante la mano quien piense que yo actué correctamente expulsando a su compañero. ¿Me han entendido? Quiero que levante la mano quien piense que fui justo haciéndolo, que respeté la dignidad y los derechos de su compañero.

-Todos los alumnos permanecieron mudos y perplejos. Nadie levantó la mano. 

-Perfecto-dijo el profesor, mientras bajaba de la tarima y se iba encarando con cada alumno mientras hablaba-Es cierto. No fue justo lo que hice. Pero entonces díganme ¿por qué nadie de esta sala dijo nada?. ¿Por qué nadie alzó su mano para protestar? ¿Les pido que me digan por favor para qué diablos queremos leyes, normas y reglamentos si no somos capaces de mover un solo dedo para aplicarlas y para hacer valer la justicia cuando tenemos la oportunidad y la obligación de hacerlo?

Los estudiantes, súbitamente, empezaron a comprender.

-Les doy la bienvenida al estudio del Derecho. Esta ha sido la primera lección. Y, creánme, es la más importante de todas. Nunca se queden callados ante la injusticia. Nunca más. O estudien otra cosa.

Y dicho esto, el profesor se marchó dando por concluida la clase y agradeciendo amablemente a todos los alumnos su atención y colaboración. Incluido Pablo.

(Fuente: joludi)